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Autoflagelación: causas y ayuda

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PSICOLOGIA - ARTICULOS

 

La autoflagelación, también conocida como autolesión o automutilación, es una conducta que se presenta en jóvenes de 12 a 24 años de edad, de acuerdo a la OMS, y sus razones de aparición son varias.  Esta conducta, ampliamente difundida en la subcultura EMO, que apareció hace unos pocos años, consiste en lastimarse a sí mismo, por distintos medios que producen dolor.  En Autoflagelación: causas y ayuda, hablaremos un poco más acerca de qué es la autoflagelación, cómo se origina, quienes son más afectados, y cómo se puede hacer para cambiar esta conducta peligrosa.

Con el advenimiento hace pocos años de la subcultura EMO, florecieron una serie de conductas que los jóvenes miembros de este subgrupo, practicaban. Entre una de esas conductas, se encuentra la autoflagelación. Sin embargo, lejos de ser una conducta promocionada por la “onda del momento”, la autoflagelación no es un tema tan simple. De hecho, estamos hablando de un síntoma que puede ser la cara de un trastorno más grave, que podría estar afectando a la persona que se infringe daño físico.

Aunque podría parecerlo, la autoflagelación está lejos de ser un fenómeno nuevo o de presencia reciente. De hecho, el DSM IV, lo menciona como un síntoma del trastorno límite de la personalidad, con el nombre de automutilación.  Sin embargo, no fue hasta recientemente, que dicho problema ha tomado auge, con la moda EMO.

Pero, ¿qué es exactamente la autoflagelación? Como dijimos anteriormente, el DSM IV no lo presenta como un trastorno, sino más bien como un síntoma, y es la única alusión que hace de él. En 1969 Pao P.N, diferenció a los automutiladores “delicados”, de los “gruesos”, siendo estos primeros los que sólo se infringían daños superficiales y no letales, lo perpetraban con alta frecuencia, y en su mayoría eran jóvenes con trastorno de personalidad límite, mientras los últimos eran pacientes más viejos y con síntomas o trastornos psicóticos. La autoflagelación, no es más que el acto de infringirse daño a sí mismo. Por supuesto, hay que hacer la salvedad que las personas que se autoflagelan, no se infligen daño con el objetivo de terminar su vida, sino con el objetivo de sentir dolor. Por tanto, las heridas que pueden perpetrarse a sí mismos, usualmente no son letales, y son bastante superficiales, en áreas que no representan un peligro de muerte. Muchos otros estudios - OMS, ONS del Reino Unido - han demostrado, que esta conducta se presenta primordialmente en jóvenes adolescentes, y de ahí, si no se trata, puede avanzar hasta la adultez. También se ha encontrado que en su mayoría, quienes perpetran esta conducta, son mujeres, lo que no inhibe que existan hombres en el grupo de gente que se autoflagelan.

Esta automutilación, puede presentarse en distintas formas: quemarse, rasguñarse, golpearse a si mismo partes del cuerpo, interferir con la cicatrización de heridas, jalarse el pelo – este acto también es conocido como tricotilomanía -, la ingesta de objetos o sustancias toxicas y, tal vez el más popular de todos los actos de autoflagelación, utilizar objetos afilados para cortarse.

Para aquellas personas que no padecen este síntoma, puede ser difícil de entender el hecho de buscar cometer actos que producen dolor.  Sin embargo, para las personas que se autoflagelan, el acto de cortarse o quemarse, conlleva un acto de apaciguamiento para el tumulto de emociones y sentimientos que llegan a sentir.

Usualmente, las personas que se autoflagelan son personas que no han aprendido, ya sea por el tipo de crianza o por su propias características de personalidad, a expresar sus emociones de manera convencional, ya sea hablando, escribiendo, gritando, etc. Así pues, una persona con este síntoma, al estar en una situación frustrante o que le produzca enojo, en vez de expresar al exterior su ira, ya sea gritando o tirando objetos, se mostrará calma y tranquila, hasta el momento en que se encuentre en soledad, donde empezará a autoflagelarse. El herirse a sí mismo, representa para estas personas un alivio a una situación de tensión, ansiedad, depresión, sentimientos de fracaso, de auto-repudio, baja autoestima y perfeccionismo. Es a todas luces, un mecanismo de defensa para el individuo. Es usual que estas personas provengan de un ambiente traumático y de abuso. Aunque también es cierto, que personas sin un cuadro típico de abuso, maltrato o algún trastorno mental, posea necesidad de autoflagelarse, como una forma distorsionada de mecanismo de defensa.

Algunos trastornos que pueden poseer la autoflagelación como síntoma son: trastorno de personalidad límite, trastorno de depresión, trastorno de ansiedad, abuso en las drogas, desórdenes alimenticios y esquizofrenia.

Algo importante que se debe de entender, es que para la persona que se autoflagela, este acto es uno muy íntimo y, muchas veces, es un acto que les avergüenza, por lo que buscará que las marcas resultantes de su automutilación, no sean vistas.  Siendo así, la parte interna de los muslos, los tobillos, los pies, las muñecas y cualquier otro lugar que permita encubrir con ropa u otros accesorios las marcas de autoflagelación, son las preferidas por estas personas, para ser el blanco del daño.  Es por este secretismo y esta vergüenza, que muchos padres nunca se llegan a dar cuenta de que sus hijos adolescentes, practican la autoflagelación.

Por supuesto, la autoflagelación es peligrosa. Si bien es cierto que el individuo no busca la terminación de su vida, este acto, al igual que la droga y el alcohol, es tremendamente adictivo, y el individuo es proclive a buscar aumentar el nivel de dolor, por lo que el riesgo de un suicidio, se incrementa a medida que pasa el tiempo, y a medida que el individuo no logra resolver los trastornos que le conllevan a automutilarse.  Por esto mismo, los padres deben de estar atentos ante situaciones extrañas que se presenten.  Una conducta extraña que los padres pueden ver en un individuo que se autoflagela, es la incapacidad de expresar emociones fuertes. Por ejemplo, cuando un padre no deja ir a su hijo a un concierto y este en vez de gritar, patalear y rebelarse, decide encerrarse en su cuarto, sin hacer la más mínima expresión de desagrado, podríamos estar hablando de que este joven, podría estarse autoflagelando en la privacidad de su cuarto.

La utilización de accesorios, como brazaletes, puede ser una forma de demostrar la pertenencia a un grupo o el gusto por una moda.  Sin embargo, también pueden servir para cubrir las lesiones autoinflingidas. Por lo que si usted sospecha que su hijo se está autoflagelando, no estaría de más, revisar las muñecas, los muslos y los pies de sus hijos. Por supuesto, que la resistencia es esperable, pero cuando esta resistencia es desmedida, probablemente, el o la joven está intentando ocultar sus cicatrices.

Como hemos dicho anteriormente, la autoflagelación se puede mantener fácilmente hasta la edad adulta, si no es descubierta, o si la herida no conlleva el peligro de muerte. Si esto último sucede, probablemente el joven adulto querrá dejar esta conducta, pues su intención no es morir, sino, lograr hacer más llevadera su experiencia de vida. Pero el proceso de dejar la automutilación, no es tan simple.

Para estas personas, la autoflagelación o autolesión, no les resuelve el problema, pero les ayuda a hacerlo más llevadero, igual que el alcohol para la persona alcohólica.  Además de que, probablemente, el autolesionarse sea la única forma en que ellos han aprendido a expresar las emociones fuertes que la vida le presente. Sin embargo, el primer paso, al igual que con los alcohólicos, es reconocer que tienen un problema y determinarse a cambiar.

Sin embargo, el deseo de cambio no es suficiente. Deberás reflexionar mucho y ver si cumples estos parámetros:

  • Tener una red de apoyo social. Amigos, familia, inclusive profesionales que te puedan ayudar a evitar que te hieras cuando desees hacerlo.
  • Tener por lo menos dos personas con las cuales te puedas comunicar cuando desees herirte, y con las cuales puedas hablar del tema sin sentirte incómodo.
  • Tener una lista de por lo menos 5 a 10 cosas, que puedas hacer en lugar de herirte.
  • Deshacerte de cualquier utensilio que pueda servir para dañarte.
  • Anunciar tu deseo de dejar de autoflagelarte

Con estos 5 parámetros cumplidos, empezarás con buen pie tu resolución de dejar de autoflagelarte.  Pero por supuesto, esto es solo el inicio, la parte más difícil se aproxima en los siguientes pasos.  Una terapia que se utiliza en muchos de estos casos con excelentes resultados, es el de técnicas de evasiónLas técnicas de evasión, lo que intentan es cambiar la conducta de herirse a sí mismo, por otras conductas que generen menos heridas o que no generen heridas del todo. También, al mismo tiempo, se intenta que la persona aprenda que existen otras formas más adaptadas de expresar las emociones. Por supuesto, la autoflagelación se presenta ante una gran variedad de emociones, por lo que las técnicas variarán, dependiendo de la emoción que se presente.

Si sientes enojo, frustración, desesperación:

  • Intenta expresarlo con una conducta física y agresiva, que no sea contra un animal o un ser humano: estruja una botella de plástico vacía, infla una bolsa y rómpela, tira de una camiseta vieja hasta romperla.
  • Utiliza una almohada y pégale a la pared.
  • Utiliza una guía telefónica para destrozarla.
  • Tomate una foto de cuerpo completo, marca ahí lo que te quieres hacer y luego despedaza la foto.
  • Grita a todo pulmón, lo más fuerte que puedas.

Si sientes tristeza, melancolía, depresión, vulnerabilidad:

  • Ponte a escuchar música suave.
  • Date masajes con crema o loción, en las partes del cuerpo que deseas herir.
  • Habla con alguien, que sea tu amigo de cosas alegres.
  • Hazte cosas de comer, que te sean deliciosas o que nunca hayas preparado.

Si sientes ansia por la sensación, despersonalización, disociación, no sentirte real:

  • Utiliza hielo para estrujarlo fuertemente en tus manos.
  • Puedes utilizar también el hielo para darte la sensación de quemarte, inclusive deja la marca roja, pero hace menos daño.
  • Mete la mano en agua de hielo.
  • Puedes ponerte ungüento alcanforizado en la nariz.
  • Utiliza una liga de hule en la muñeca, estírala lo más fuerte y luego suéltala.
  • Utiliza técnicas de respiración. Esto te dará conciencia de tu respiración concentrándote en ella y sus movimientos.

Si necesitas concentrarte, si sientes dispersión:

  • Realiza crucigramas, sopa de letras o cualquier otra actividad divertida y que requiera de tu concentración.
  • Los juegos de video o de computadora de estilo puzzle, también ayudan bastante. No busques aquellos que te hagan sentir demasiado, pues podrías recaer en herirte a ti mismo.
  • Encuentra un objeto.  Analízalo y examínalo, y luego escribe una descripción lo más detallada que puedas, incluyendo todo lo que se te ocurra: color, peso, forma, posibles usos, textura, peso, etc.

Si lo que necesitas es ver sangre:

  • Utiliza un marcador rojo y pinta aquellas aéreas que quieres cortarte.
  • Consigue colorante comestible rojo. Pon de entre 5 y 7 gotas de este colorante en un hielo y presiona fuertemente como si el hielo fuera un cuchillo. Creara el mismo efecto como si te estuvieras cortando.

CONCLUSIÓN:

Estas actividades pueden recrear el hecho de herirte a ti mismo o simplemente desviar tu atención de la necesidad de lastimarte.  Buscamos darte estas técnicas como alternativa de terapia, pero no pretende sustituirla. Recuerda que la autoflagelación, automutilación o autolesión, son sinónimos, pueden ser síntomas de una afección psicológica más grave, por lo que se hace necesaria la ayuda de un profesional.  Búscala en un centro de ayuda, en un consultorio privado o en la siempre confiable consultoría psicológica por internet.

 
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