Adicción al trabajo: ¿Qué es? y cómo combatirla.

El trabajo es una de las actividades humanas más veneradas por la mayoría de las culturas en el mundo.

El trabajo es un derecho humano elemental, reconocido por la declaración universal de derechos humanos. Y muchas religiones alrededor del mundo lo ven como una actividad que agrada a sus deidades. Sin embargo, ¿qué sucede cuando el trabajo se convierte en una jaula en la que uno mismo desea estar? ¿Qué pasa cuando todo lo demás deja de existir y los objetivos de la empresa son lo único sagrado?

Resulta muy difícil creer que algo que supone una auto realización para millones de personas a través del tiempo, pueda devenir en algo que puede ser tan destructivo para la salud mental y física, como lo sería la adicción al alcohol o a las drogas.

La sociedad nunca mirará a un alcohólico o a un drogadicto en comparación a alguien que si es “productivo”. Sin embargo, un adicto al alcohol y un adicto al trabajo sufren igual. De igual forma no aceptan dicho sufrimiento, zafándose con un sinfín de excusas.

 

Pero ¿qué es exactamente una adicción al trabajo?

La adicción al trabajo es una conducta anómala y no es considerada como una patología por sí misma. En efecto, no existe una definición exacta y precisa acerca de que es. Al menos en esta parte del globo.

Sin embargo, un fenómeno social que se presentó en Japón desde finales de la década del 60, nos muestra una luz acerca de lo que podría ser una adicción al trabajo. El efecto de Karoshi, fue reconocido por el ministerio de sanidad de Japón en 1987 y es una afección que, en algunas cifras, afecta a 10,000 trabajadores japoneses.

 

¿Qué es el karoshi?

Básicamente Karoshi significa muerte por exceso de trabajo. A diferencia de otros países donde las leyes laborales pueden ser inhumanas, en Japón, existen leyes que respaldan a los derechos laborales dignos. Por lo que este exceso de trabajo nunca fue impuesto, sino que por el contrario, fue totalmente voluntario.

Las victimas de Karoshi usualmente mueren de enfermedades cerebrovasculares o cardíacas. Estas no pueden explicarse por factores como la edad, condiciones físicas y, en algunos casos, ni siquiera a predisposición genética. Así pues, estas afecciones se presentan por fatiga extrema y altos niveles de estrés. Casi todos los Karoshi habían acumulado, como mínimo, de entre 70 a 100 horas extras a las reglamentarias 192 horas mensuales.

 

¿Qué demuestran los estudios?

Muchos estudios hacen referencia a que estas conductas muchas veces eran bien vistas por la sociedad, que lo relacionaba con el ideal de trabajador dedicado. No todas las victimas de Karoshi mueren, por lo que se pudo hacer un estudio de los sobrevivientes. Ellos demostraron que muchas de estas conductas compulsivas de trabajo, provenían de una motivación basada en altas expectativas de retribución social y promociones laborales -ser visto como buen trabajador o merecedor de ascensos, la más obvia retribución económica y una menos obvia autoexigencia irreal y complejos que eran subsanados a través del trabajo duro y excesivo.

Aun así, en su forma más básica, el concepto de Karoshi no nos dice tanto de lo que podría ser una adicción al trabajo, como si nos hace ver las sombrías consecuencias de una conducta que aumente a la sobre exigencia laboral.

 

¿Qué es una adicción?

Para conseguir una mejor definición de lo que podría ser una adicción al trabajo, habría que definir la palabra adicción. La adicción es una serie de conductas que apuntan a una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación causada principalmente por la satisfacción que esta causa a la persona.

La diferencia principal entre una adicción y una conducta derivada de hábitos establecidos, es que la conducta adictiva crea en el individuo un deterioro en la calidad de vida. Las esferas emocional, laboral, social, y de salud, se ven afectadas de forma negativa y significativa por el mantenimiento de estas conductas. El individuo puede desatender todas estas esferas con el único fin de seguir alimentando su dependencia.

Como podemos ver, el concepto de adicción tiene un amplio espectro de aparición en prácticamente cualquier experiencia que pueda tener el ser humano, por lo que el trabajo no es la excepción.

 

¿Cuándo una persona es adicta al trabajo?

Básicamente podríamos denominar a una persona adicta al trabajo cuando dedica casi todo su tiempo a las faenas laborales. Su vida se centra en las cuatro paredes que conforman su oficina. Y aun cuando llega a casa, si es que respeta la hora normal de salida, el trabajo llega con él. Por lo tanto, otra actividad que pudiera denotar algún tipo de placer, por ejemplo: deportes, ver televisión, lectura literaria, etc. o hasta obligación de atención a la familia, cuidados a la salud, etc. queda en segundo plano o simplemente es desatendida.

Vemos entonces que, por ende, no solo se cumple el requerimiento de atención que representaría una dependencia, sino que también cumple el requisito de desatención de otras esferas vitales, como lo son la parte social -si es que existen relaciones sociales, estas solo se dan en el ambiente laboral-, familiar y de salud.

Un tercer requisito que cumple alguien que es adicto al trabajo, es la ansiedad que le puede causar el tiempo libre, que básicamente es la falta de trabajo. Para una persona con esta adicción el tiempo libre es una maldición. La sensación de no ser útil o de no poder seguir compitiendo debido a vacaciones “forzadas” causa en las personas adictas al trabajo una ansiedad muy fuerte que puede expresarse en una irritación exacerbada.

 

Tipos y características del trabajador adicto

El psiquiatra estadounidense John Rohrlich a través de sus trabajos con personas que presentan adicción al trabajo, encuentra una clasificación que nos muestran las características y motivaciones psicológicas que describen a una persona con este mal:

 

  • Trabajador Hostil:

Complaciente y conciliador en apariencia. Pero su frenesí en el trabajo demuestra por el contrario una agresividad que se expresa en una lucha feroz por el éxito y la promoción.

 

  • Trabajador abochornado:

Es aquel que intenta compensar una auto depreciación permanente con la aprobación de la jerarquía. Al sentirse inadecuado, piensa que debe esforzarse el doble o el triple para lograr dicha aprobación.

 

  • Trabajador competitivo:

Considera el trabajo como un símbolo de poder. Su fuerza se alimenta con éxitos y deberá de dejar cualquier “distracción” atrás y enfocarse solo en el trabajo.

 

  • Trabajador defensivo:

Es aquel que utiliza el trabajo, de forma consciente o inconsciente como un refugio. Su labor lo protege desviando su atención de experiencias dolorosas o incomodas. Utilizan el trabajo como otras personas que ocupan las drogas o el alcohol, entrando en un estado de locura laboral evitando lidiar con estos problemas.

 

  • Trabajador aislado:

Utiliza el trabajo como un medio socializador. Intenta suplantar las relaciones más íntimas o hasta familiares, con las relaciones más superficiales que se pueden dar en la camaradería laboral, sin tener ninguna intención verdadera de profundizar estas mismas a niveles más íntimos.

 

  • Trabajador culpable:

Utiliza las sesiones largas, agotadoras y auto impuestas de trabajo como un método de castigo. En efecto, le hace sentir mejor consigo mismo. Esto puede ser causas de varios problemas que tienen que ver con el trabajo. Es muy probable que la culpabilidad provenga de problemas emocionales.

Si te reconoces en algún apartado de esta clasificación, muy probablemente eres un adicto al trabajo. Pero ¿cómo hacer para combatir la adicción al trabajo?

 

¿Cómo tratar esto?

En sí, la forma en cómo tratar este mal no varía mucho del tratamiento de cualquier adicción. Al final todas las dependencias tienen puntos en común. Lo realmente difícil de lograr es que el individuo acepte que tiene un problema.

 

El primer paso es aceptar el problema

Reconocer que tenemos un problema, es el paso primordial de cualquier cambio de vida que queramos hacer. Con el alcoholismo o cualquier drogadicción, este paso es relativamente más fácil debido a la censura social. Cuando alguien tiene alguna de estas dependencias, la censura social no solo queda fuera de la ecuación. En efecto, se transforma en elogios y orgullo haciendo que la persona adicta al trabajo, vea su problema menos evidente.

 

Busca ayuda profesional

La mayoría de los adictos al trabajo, buscan ayuda por las consecuencias que este le acarrean. Depresión, ansiedad, agotamiento, problemas familiares, conyugales y/o sociales, etc.

Una vez que se hace la valoración con la profundidad debida, se hace totalmente evidente la razón de la consulta. Todo lo anterior son consecuencia directa de una adicción al trabajo.

 

¿Qué método ocupar?

Esto se logra con una técnica sencilla la cual se llama comparación de agendas. Se le pide al individuo que lleve dos agendas. La primera es la agenda laboral donde pondrá únicamente la programación de actividades estrictamente laborales. La segunda será una agenda social, en donde programará aquellas actividades que no relacionan en lo más mínimo al trabajo. Es decir, actividades de esparcimiento, actividades sociales y familiares, etc.

En dos semanas se revisarán dichas agendas, y resaltará muy fácilmente cual es la agenda que tiene más “importancia”. Mientras la primera está llena de actividades, la segunda estará mucho menos ocupada, o no ocupada del todo. Esto enseñará al individuo que tiene un patrón de conducta. Le demostrará que sus problemas se relacionan absolutamente con su adicción al trabajo.

 

Conclusión:

En Adicción al trabajo: Qué es y cómo combatirla hemos visto que puedes reconocer en ti o en otra persona la adicción al trabajo, así como métodos iniciales que aúnan al combate de esta dependencia. Al final, la colaboración de un profesional en la salud se hace indispensable como en cualquier conducta adictiva y esta colaboración, son el convencimiento del paciente en la necesidad de cambio, crean un amplio margen de éxito en el tratamiento de este mal. Recuerda que en micompanero.com estamos para escucharte y ayudarte a la luz de la psicología.

 

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