Consejero matrimonial: ¿Fin del problema?

¿Qué es un consejero matrimonial? Qué hace, qué no hace.  Vislumbraremos la respuesta a la pregunta que nos hemos hecho Consejero matrimonial: ¿fin del problema?

Conflictos.

Es normal que dentro de toda relación interpersonal, ya sea amorosa, familiar o de amistad, se den problemas y conflictos. Esto se debe a que todos somos distintos, y aunque provengamos de la misma región y tengamos los mismos antecedentes culturales, existen diferencia personales (debido a distintos modelos de crianza practicados por cada célula familiar y que han moldeado nuestra conducta, o por diferencia de carácter y temperamento de cada individuo) que entrarían en curso de colisión, tarde o temprano, en cualquier relación.

Estas se hacen más notables cuando las personas que están en una relación, deciden convivir en el mismo espacio; caso de las personas casadas o en unión libre. En esos dos casos, las desavenencias son más comunes que en otros tipos de relaciones, donde las partes pueden tener lapsos prolongados de tiempo en separación (relaciones con amigos, colegas de trabajo, etc.) o donde los limites están bien establecidos y con orden jerárquico (idealmente debería ser el caso de las relaciones familiares).

Las convenciones sociales, dictan que no es usual que las parejas casadas deban tener lapsos prolongados de separación.  No existe orden jerárquico debido a que en teoría, ninguno de los miembros de esta pareja debería estar por encima del otro; son iguales. Y si a esto le sumamos el problema común de la falta de comunicación efectiva y de calidad entre la pareja, que permite negociar limites, comprender diferencias y resolver problemas, tendremos un coctel que convierte los conflictos en batallas campales.

¿Pero es realmente esto cierto? ¿El consejero matrimonial es el fin del problema?

Tendremos que responder con un categórico NO. Sin embargo, no empiece a tachar al consejero matrimonial como a un charlatán o un estafador. El hecho de que no sea el fin del problema, no implica que no sea una herramienta útil para solucionar los problemas de pareja.

De hecho, aceptar que existe un problema, que desean solucionarlo e ir al consejero matrimonial, son sólo los primeros pasos de una larga caminata hacia una mejor vida en pareja; mas son pasos importantísimos y de ineludible cumplimiento,para iniciar la senda al éxito. Pero la pareja debe de estar consciente que dar estos pasos importantes, no garantizanel mismo. Habrá mucho trabajo arduo que realizar, y en muchos casos, dependerá de la voluntad de la pareja, que la terapia o las indicaciones que el consejero brinde, rindan frutos positivos en la relación.

¿Qué hará el consejero?

Esta es una pregunta que se hace la mayoría de las personas, cuando al ir a un consejero, se dan cuenta que gran parte del trabajo recae en ellos. Estas son algunas de las cosas más comunes que hará un consejero matrimonial:

1-Focalizar el problema.

Todo el que ha estado en una relación, ha podido notar que, al momento de discutir se inicia con un tema, pero al continuar la discusión, se adhieren otros temas; al final, la razón por la cual se inició la discusión, probablemente se ha olvidado y se han hecho mil reclamaciones por mil temas distintos. Esto tiende a confundir y muchas parejas llegan al consejero sin saber cuál es el problema específico, y sólo expresan quejas. En este caso, el terapeuta o consejero deberá de ayudarles a focalizar el tema, encausando las conversaciones en la consulta, para este fin.

2-Ayudar a reconocer y liberar sentimientos

Muchas veces las personas guardan sentimientos y emociones, por 
temor a dañar a la pareja. Y otras tantas veces, ni siquiera sabemos que sentimiento o emociones son. El terapeuta o consejero, deberá asistir a la pareja a reconocer y liberar estos sentimientos, para poder trabajar de manera más clara. 

3-Brindar las herramientas que mejoren la comunicación.

En una relación, la comunicación lo es todo. Ayuda a conocer a la pareja (sus miedos, sus sentimientos, sus diferencias con el otro, etc.), expresarle nuestros sentimientos, resolver problemas, etc. Si esta está dañada o es inexistente, la relación irá a pique. Es por eso que el consejero siempre blindara las herramientas necesarias, para que esta mejore en los casos que sean convenientes (que por lo general, es en la mayoría de los casos).

Qué no hará:
-Adjudicarse todo el trabajo para él.

Debemos entender que el consejero matrimonial o terapeuta matrimonial, no es y no pretende ser parte de la relación. La pareja está conformada por dos individuos, y son estos los que deberán tomar las riendas de su relación. Por ende, la mayor parte del trabajo recae en los miembros de la pareja; el terapeuta sólo es una guía.

-Presentar soluciones mágicas que no requieran trabajo para la pareja

En palabras de Silvio Rodríguez “lo hermoso nos cuesta la vida”. En las soluciones de conflictos entre pareja, no hay nada fácil, no hay salidas mágicas; todo deberá de trabajarse arduamente para conseguir el objetivo planteado. Por supuesto, la recompensa al duro e incómodo trabajo, será el más bello : la paz en nuestra relación de pareja.

-Imponer puntos de vista

Como todo terapeuta, el consejero matrimonial deberá estar libre al momento de la consulta de juicios de valor, estereotipos u opiniones personales. Por supuesto, que el terapeuta puede mostrar algunos puntos de vista a la luz de la imparcialidad, objetividad y principios terapéuticos que le brinda los distintos modelos psicológicos. Pero bajo ninguna circunstancia, se los debe de presentar como verdades absolutas o en forma de imposición. Dado que los individuos que componen la pareja son los que viven en ella, ellos mismos deberán decidir si el punto de vista que el terapeuta les presenta, es aceptable o no.

-Imponer herramientas o soluciones que no son las adecuadas

Debido a que el terapeuta está formado académicamente y está regido por códigos de ética estrictos, jamás debería presentarles a la pareja, que ha asistido a su consultorio, herramientas o soluciones que no hayan tenido un alto nivel de efectividad al éxito. Por supuesto, que aquí entra en juego lo que se denomina el “ojo clínico” en el cual el terapeuta podrá, basado en los datos que ha recogido de la pareja, escoger el método, la herramienta o la solución que más se acople a las necesidades del matrimonio y que tenga la mejor prospección para el éxito.

-Decidir quién está en lo correcto y quién en lo equivocado

Es usual que algunas parejas miren al terapeuta o consejero matrimonial, más como un juez que como un guía , y que como juez deberá decidir quién está en lo correcto, quién en lo equivocado y qué es lo que se deberá hacer a continuación. Si bien el consejero matrimonial o terapeuta matrimonial, puede hacer ver aquellas situaciones o acciones que lastiman a alguno de los miembros de la pareja, o que afectan negativamente la relación, no se permitirá bajo ningún motivo, dar la razón a uno o a otro, pues podría interpretarse como una parcialización hacia la persona a la que le está dando la razón. También estaría incurriendo en juicios de valor, que están prohibidos para el terapeuta.

-Tomar decisiones que corresponden a la pareja

Tiene mucho que ver con la investidura de juez que le impone la pareja al consejero matrimonial; sin embargo, un buen terapeuta no se dejará llevar por esta visión de la pareja. Como ya hemos expresado antes, el terapeuta no es parte de la relación y jamás vivirá en ella; es sólo un invitado, una tercera perspectiva que ayudara al matrimonio o pareja, a mejorar su relación. Pero quienes viven dentro y participan activamente es la pareja, por tanto, deberán de ser ellos los que carguen con la responsabilidadde tomar las decisiones, pequeñas o grandes. El terapeuta sólo podrá mostrarles de manera clara los hechos y ayudarles a vislumbrar las consecuencias de dichas decisiones.

Ahora, como pacientes…

Debemos de tener siempre presentes que el consejero o terapeuta, es sólo un guía que nos enseña qué camino tomar para mantener y mejorar la relación. Un guía que nos mostrará los hechos tal cuales son, aunque tales hechos sean dolorosos e incómodos. Todo en aras de mejorar la relación. Un guía que amable y paciente pero firme y sagaz, nos ayudara a ver la forma en que podremos llevar en armonía nuestra relación, teniendo en cuenta las individualidades de cada uno y las particularidades de cada relación. Como las huellas dactilares, no hay 2 relaciones completamente iguales. El consejero matrimonial  enseñará la puerta, pero quien debe de abrirla y decidir cruzarla juntos, es la pareja.

Para esto, ambos miembro de la pareja deben desear continuar en la relación; trabajar en ella, requiere del compromiso de ambos. Si uno de los miembros no desea  mejorar su relación, no habrá terapeuta en el mundo que pueda ayudarlos. Esto es algo que la pareja debe considerar antes de ir a un consejero matrimonial.

Conclusión.

Por último, un psicólogo está entrenado y certificado para tratar este tipo de situaciones. Por lo tanto buscar uno como consejero matrimonial, es una decisión sabia. El consejo de siempre, es buscar a estos profesionales en tu sistema de salud mental, en clínicas privadas o en las clínicas virtuales que se encuentran en internet por menos precio y con mucha privacidad.

Por supuesto, es responsabilidad de la pareja buscar el consejero apropiado para su relación, aquel que llene las calificaciones profesionales; así pues, les ayudará de la forma más ética y efectiva posible.

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