Tratamiento de pareja: Disfunciones sexuales (Parte I)

No es extraño encontrarnos con muchas parejas que aducen tener problemas en la intimidad. El tabú y las tradiciones que rodean de secreto al sexo, permiten muchas veces que estos problemas no sean tratados adecuadamente, en el ambiente de una terapia de pareja. Es por esto que hablaremos un poco acerca de que son exactamente las disfunciones sexuales.

El acto sexual…

Es una de las experiencias más hermosas del ser humano, no solo por las sensaciones que esta conlleva, sino por el significado implícito: el sagrado inicio de la vida. No debemos olvidar -y muchas veces lo hacemos- que el acto sexual está hecho para la procreación y expansión de la especie humana. Es un acto de reproducción, cuya importancia es tan grande que vastas aéreas de nuestro cerebro se ven afectadas por ella, y funcionamientos de sistemas completos en el cuerpo humano están dedicados a este. Y es que, de acuerdo a las teorías evolucionistas, el acto sexual es merecedor de esta gran “atención” por parte de nuestro cuerpo, debido a que este es el único medio que tenemos para pasar nuestro material genético a la siguiente generación.

 

Pero no solo la teoría evolucionista cree esto; la misma idea de importancia le ofrece las distintas religiones.

Las religiones judeo-cristianas, las de mayor oposición a las teorías evolucionistas, concuerdan con ella en la importancia del acto sexual. “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra…” dijo Dios al crear al hombre en el séptimo día, de acuerdo a la biblia. Una orden de Dios que solo puede cumplirse a través del acto sexual.

Pero, a través de los tiempos el acto sexual, tan importante como ya lo era, también obtuvo otras atribuciones. Hoy en día, no es solo acto de apareamiento, sino una forma que tienen las parejas para acercarse más íntimamente. Es un acto en que depende, en gran medida, la armonía de muchos matrimonios o relaciones.

 

A nivel más individual, el acto sexual forma parte del equilibrio y buena salud mental del ser humano.

Aquella persona, cuya esfera sexual se mantiene equilibrada y satisfecha, no solo estará más saludable, sino que estará más feliz, activa, productiva y, en general, en mejor forma que aquellos individuos que presentan una vida sexual mas desordenada o insatisfecha.

Así pues, el acto sexual es una parte importante en nuestras vida. Por lo tanto, no es de extrañarnos que lo anterior sea cierto. Cuando las disfunciones sexuales se presentan, ya sea en pareja o siendo soltero, se convierten en un problema que, en muchos casos, es tabú. El problema con este, es que al no encontrar solución dentro de sí mismo, se guarda en silencio. Así que, por el silencio, la persona se adentra en un estado de miseria, que no es deseable.

 

Pero, ¿cuáles son estas disfunciones sexuales, que parecen tener mucha relevancia en la vida de pareja?

Antes de entrar en detalles de cuáles son las principales disfunciones sexuales, debemos entender ciertos mecanismos básicos del acto sexual.

El acto sexual puede definirse como la acción de apareamiento entre un hombre y una mujer en el cual, el miembro del aparato reproductor masculino, llamado pene, se introduce o copula dentro del miembro receptor del aparato femenino, llamado vagina. Esta copulación permite la expulsión de semen del pene, y hace posible que los espermatozoides alcancen el o los ovarios y se dé, de manera ideal, el embarazo.

Durante todo este proceso se ha logrado discriminar cuatro fases:

 

Deseo

Esta fase consiste en fantasías sobre la actividad sexual y el deseo de llevarlas a cabo.

Excitación

Esta fase consiste en la sensación subjetiva de placer sexual, entendiendo subjetiva como imaginaria. Este va acompañada de cambios fisiológicos. Los cambios más importantes en el varón son la tumescencia peneana y la erección, entendiendo la tumescencia, cuando el pene obtiene rigidez o dureza y la erección es cuando el pene obtiene una posición casi vertical que facilita la penetración. Los cambios más importantes en la mujer son la vasocongestión generalizada de la pelvis -venas y arterias se encogen, evitando que la sangre circule libremente, dejándola en el área de la pelvis-, la lubricación y expansión de la vagina -secreción de líquidos y aumento de espacio, que facilitan la penetración-, y la tumefacción de los genitales externos -rigidez o dureza de los labios mayores y clítoris.

Orgasmo

Esta fase consiste, en el punto culminante del placer sexual, con la eliminación de la tensión sexual y la contracción rítmica de los músculos del perineo y de los órganos reproductores. En el varón existe la sensación de inevitabilidad eyaculatoria, que va seguida de la emisión o expulsión de semen. En la mujer se producen contracciones, no siempre experimentadas subjetivamente como tales, de la pared del tercio externo de la vagina. Tanto en el varón como en la mujer el esfínter anal se contrae de manera rítmica.

Resolución

Esta fase consiste en una sensación de relajación muscular y de bienestar general. Durante ella, los varones son refractarios fisiológicamente a la erección y al orgasmo durante un período de tiempo variable. Básicamente es un estado en el cual, la estimulación en el miembro se siente incómoda y carente de placer. Por el contrario, las mujeres son capaces de responder a una estimulación posterior casi inmediatamente.

 

Estas cuatro fases, son el acto sexual. Y como hemos visto, son consecutivas.

Si en alguna de ellas hay disfunción, no se alcanzara el resto y no podrá llevarse a cabo el acto de manera satisfactoria. Por ejemplo si hay una disfunción en el deseo sexual, difícilmente se podrá llegar a la fase de excitación sexual, lo que hará prácticamente imposible que se consigan las fases posteriores de orgasmo y resolución.

En el caso de los hombres, la falta de deseo sexual imposibilitaría totalmente el acto, pues no habría erección; por el contrario en el caso de las mujeres, el acto sexual puede continuar, aun con falta de deseo sexual. Sin embargo, esto no implica que ella llegue al estado de excitación, ya que dicho acto será angustioso y doloroso.

Un aspecto importante que hay que entender en las disfunciones sexuales, es que estas pueden presentarse desde un inicio, o sea que han acompañado desde siempre al individuo; en este caso es una disfunción sexual de toda la vida. También pueden presentarse después de un periodo, corto o largo, de actividad sexual normal; en este caso, son disfunciones sexuales adquiridas. En otros casos, la disfunción sexual solo se presentara ante cierto tipo de estímulos, situaciones o compañeros sexuales; estas son disfunciones sexuales situacionales.

 

Otro aspecto importante que hay que saber acerca de las disfunciones sexuales es su etiología u origen.

Resulta ser que, en la mayoría de los casos, el origen es psicológico. Es decir, ideas pensamientos, pre-concepciones y hasta gustos específicos, pueden ser la causa de dicha disfunción. En una minoría de los casos, el origen es meramente de orden medico. Es decir, que las funciones biológicas poseen un desequilibrio, que impide el desarrollo normal del acto sexual, sin que, en dicho desequilibrio, intervenga la parte psicológica. En una buena parte de casos se da la disfunción debido a la ingesta de alguna sustancia, primordialmente aquellas que alteran la biomecánica del sistema nervioso -alcohol, fármacos legales y sustancias psicotrópicas ilegales-.

Entre las disfunciones sexuales más comunes están:
Eyaculación Precoz

Por muchas razones, casi todas de ellas socioculturales, esta es una de las disfunciones sexuales más conocidas en el mundo, a pesar de que no necesariamente es la más frecuente; la falta de datos estadísticos confiables en el tema de las disfunciones sexuales, no permite ni refutar ni reforzar la idea de cuál es la disfunción más frecuente, pero estaremos de acuerdo con que la eyaculación precoz es una de las que se encuentran más presente en la consciencia popular.

La eyaculación precoz consiste, en una eyaculación persistente o recurrente en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco tiempo después de la penetración, y antes de que la persona lo desee. Por supuesto esta disfunción origina un malestar profundo en el hombre que lo posee, reforzado por la idea pre-concebida de que el acto sexual placentero, es aquel que tenga una más larga duración; idea altamente cuestionable, ampliamente difundida por los medios de comunicación a través del mundo y lejana de ser nueva. No falta, en distintas culturas, los elixires que “aumentan” la potencia y capacidad de duración del acto sexual por parte del hombre, lo que denota que esta es una idea arraigada culturalmente desde hace mucho tiempo atrás; pero, sin duda alguna, exacerbada en estas últimas décadas.

La eyaculación precoz es, por razones obvias, una disfunción únicamente padecida por hombres y pertenece a los trastornos orgásmicos.

Dispareunia

Aunque el dolor durante el coito es normal durante las primeras relaciones sexuales, la Dispareunia es un trastorno que va más allá. La Dispareunia no es más que el dolor genital durante el coito. Amén de esto, no es poco frecuente que al presentar este trastorno se den dolores, no solo durante, sino que también se den antes o después de realizado el acto sexual. A pesar de que se puede esperar que este sea una disfunción presente solo en las mujeres, de hecho puede hacerse presente en ambos sexos; aunque se considera que es más frecuente en mujeres que en hombres.

Por supuesto, esta disfunción crea mucha incomodidad, ya que el dolor, en alto nivel, puede eliminar fácilmente la excitación sexual. A pesar de lo que se podría creer, la Dispareunia en las mujeres no se explica por la falta de lubricación. La mujer podría utilizar lubricantes artificiales y aun así sentir dolor.

 

Esta disfunción pertenece a los trastornos sexuales por dolor.
Trastornos de la erección o disfunción eréctil

Aunque poco reconocido por los varones, por lo menos una vez, han tenido que luchar contra una falta de erección. Por supuesto, una vez es una probabilidad, dos veces una casualidad, pero si se da más veces, habrá que buscar una explicación en este trastorno.

El trastorno de erección no es más que una incapacidad, persistente o recurrente, para obtener o mantener una erección apropiada. Por supuesto esta disfunción no se explica totalmente por una enfermedad médica. La edad es un factor que aumenta las probabilidades del trastorno, primordialmente por que la erección depende de la circulación. Sin embargo, cuando la disfunción se presenta a los 30 años, habrá que descartar otras causas.

En muchos casos, las causas de la disfunción pueden ser la ansiedad sexual, miedo, fracaso y preocupaciones sobre el funcionamiento.

Aunque muchos son los casos que refieren que la erección no se da desde el principio, algunos otros casos presentan una erección normal antes del coito, pero al momento de intentar la penetración la pierden. En otros casos más la erección se da normal antes del coito y también se logra la penetración, pero se pierde inmediatamente después de iniciado el movimiento copulatorio.

Cabe destacar, que este trastorno es el que más causa malestar al hombre; esto debido a causas socioculturales, puesto que “el hombre que ya no tiene erecciones no es hombre”. Aunque también causa malestar por el simple hecho de no poder realizar el acto sexual. (Continuará)…

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