La autoestima en los niños: Como fortalecerla

La autoestima comienza desde pequeños.

Como hemos mencionado en artículos anteriores, la autoestima es un rasgo importante en la vida de todos los individuos. Nos ayuda a impulsar muchas de las actividades que el ser humano realiza, especialmente en la parte social. Teniendo en cuenta que la esfera social del ser humano es muy importante para su completo desarrollo, el fortalecimiento de la autoestima cobra mucha importancia, desde muy temprano. Pero, ¿cómo podemos hacer esto? En La autoestima en los niños: como fortalecerlo haremos un pequeño recorrido a través de la formación de la autoestima desde la niñez y daremos consejos eficaces para fortalecer, de manera óptima, la autoestima en nuestros niños.

La autoestima se mantiene en constante construcción y retroalimentación durante toda la vida. El inicio de esta construcción lo podemos ubicar en los primeros años de vida. Esto seria en la primera infancia, entre los 18 meses y los 3 años de vida.

Al nacer, lo seres humanos carecen de un sentido de valor propio. De hecho, mentalmente, no pueden separase ellos mismo, del mundo que los rodea. Ese sentido del “yo”, que nos da individualidad y que nos hace entender que somos cuerpos independientes y separados de otros -podemos entender que nosotros no formamos físicamente, parte de otro individuo,  o sí, por ejemplo, agarramos un martillo, entendemos que no forma parte integrada de nuestro cuerpo- se va formando a medida que nuestro cerebro va adquiriendo mayores capacidades.

El bebé, va creando esta noción de individualidad e independencia, con la interacción del mundo que lo rodea (objetos, personas, etc.), con el cual deberá mantener relación forzosa, pues depende de este ambiente para sobrevivir. Es aquí donde el concepto de autoestima comienza a emerger.

 

Inicios de la autoestima.

Coopersmith, un teórico especializado y altamente reconocido en la materia, nos explica que existen ciertos hitos en la vida del infante, que sirven como génesis de la autoestima:

 

Autorreconocimiento:

Se da alrededor de los 18 meses de vida. Es aquí donde el niño puede reconocerse físicamente. Podemos observarlo cuando un niño de esta edad interactúa con un espejo y logra reconocer su imagen física, entre las demás que se vean reflejadas.

 

Autodefinición:

Es aquí donde se empieza a formar un juicio de valor sobre nosotros mismos. En base a la tipificación de aquellas características, que entendemos son propias y nos definen, o hasta nos diferencian de los demás. Este hito aparece alrededor de los 3 años en la parte física -se reconoce el color de piel, altura, complexión física, etc.- y alrededor de los 6 años en la parte psicológica –se empieza a formar el concepto de “quien soy” y “quien quiero ser”; entre mayor diferencia haya entre estos dos conceptos, se podrá prever una baja autoestima-.

 

Autoconcepto:

Es aquí donde el juicio de valor sobre sí mismo va cobrando una forma más completa y significativa. Un ejemplo de esto es: “somos buenos si hacemos caso a nuestros padres, somos malos si no lo hacemos”. Este hito aparece en la edad escolar, entre los 7 y los 12 años de edad.

 

Esta imagen que vamos creando de nosotros mismos, y que a su vez repercutirá grandemente en el nivel y fortalecimiento de la autoestima que poseamos en el futuro, sigue unos criterios muy definidos, que son:

 

Siginificación:

Este criterio revisa el grado de aceptación y amor que recibimos de las personas, que para nosotros son importantes.. En nuestra mente en desarrollo se crea el concepto de que,si recibimos mayor aceptación y amor, eso quiere decir que tenemos mayor significación.

 

Competencia:

Este criterio revisa la capacidad que tenemos para lograr realizar con éxito, las tareas que se nos ponen en frente y que se aprecian como fundamentales en nuestra vida. Entre más tareas logremos desarrollar con éxito, seremos más competentes.

 

Virtud:

Este criterio revisa la adquisición de valores morales y éticos, que se nos va enseñando a medida que crecemos.

 

Poder:

Este criterio revisa el control que tenemos sobre nuestra propia vida y  que tan influyentes podemos ser sobre la vida de los que nos rodean.

 

Estos conceptos que hemos visto, influyen directa y definitivamente, en la formación de nuestra autoestima, la cual hemos conceptualizado en otros artículos, como la continua evaluación aprobatoria o desaprobatoria que uno hace sobre sí mismo y que permite formar el sentido de eficacia personal y el respeto hacia uno mismo.

Así pues que si queremos fortalecer la autoestima de nuestros niños, debemos de tomar en cuenta nuestro comportamiento y la educación que les damos, tomando en cuenta estos conceptos.

En La autoestima en los niños: como fortalecerlo, te damos algunas normas y consejos para lograrlo:

Para fortalecer la autoestima:

Desarrollo de la Responsabilidad:

Se debe crear para los niños, actividades que le permitan adoptar responsabilidades. Por supuesto, estas responsabilidades deben de estar siempre acordes a la edad y grado de madurez en el niño. Dejar a un niño de 9 años, a cargo de sus hermanos menores, crea una carga pesada para él. Un ejemplo de actividad acorde a la edad, es la del aseo de su cuarto o de parte de la casa, siempre con supervisión adulta las primeras veces.

 

Oportunidad para elegir y tomar decisiones:

Al igual que en la norma anterior, se debe tomar muy en cuenta la edad y madurez del niño. Hay que ponerle a disposición, situaciones acordes para desarrollar esta capacidad, sin abrumarlo. También se debe tomar en consideración las necesidades inherentes y personales del niño, puesto que lo que se busca. Demos ayudarles a tener un sentido de elección y de toma de decisión que vele por los intereses de él mismo. Tambien tiene que ser equilibrado con los intereses de los demás. Un ejemplo de una actividad que ayude a este fin, es la de dejarles elegir dónde quieren cenar o que quieren cenar y someterlo a votación democrática, entre todos los miembros de la familia.

Retroalimentación positiva:

No debemos, como padres y educadores, dejar pasar la oportunidad de reforzar, con una felicitación o con un gesto de cariño, aquellas conductas que ayuden a enriquecer la personalidad del niño y que ayuden a mejorar la forma en que interactúa con las demás personas y la sociedad. Este gesto -que puede ser por medio de una palabra, expresión facial o acciones- le dará un sentido de aprobación a lo que está haciendo y lo encaminará a repetirlo, y convertirlo en costumbre.

Establecimiento de autodisciplina:

Es vital para la buena educación del niño y la creación de una autoestima optima. La instauración de un referente normativo –o reglas- que le permita obtener la capacidad de razonamiento sobre sus propias acciones. Las consecuencias de las mismas y como valorarlas, de acuerdo a lo que es considerado o percibido como correcto o incorrecto, en la sociedad que ha de vivir. Estas reglas deben de mantener COHERENCIA, con el estilo de vida y normas propias que los padres llevan.

 

Aceptación de errores y fracasos:

Se le debe de mostrar al niño que, como seres humanos, no somos perfectos. Sobretodo, que estamos posibilitados a cometer errores.

“Aunque hay un camino correcto para hacer las cosas, a veces hay que tomar el equivocado, para saber dónde está el correcto”.

Deben fomentar en el niño, la capacidad de ver los errores como una forma de mejorar algo. No hay que hacerles creer que llegar a equivocarse, es el fin del mundo o lo hace ser malo o menos querido. Ellos pueden llegar a  eludir una actividad por miedo a fracasar o errar.

 

Consejos para fortalecer la autoestima:

 

Evitar ridiculizar o humillar:

No se logra absolutamente nada con esta actitud, excepto bajar la autoestima. Si un niño se equivoca o hace algo indebido, se deben evitar a toda costa, insultos y menosprecios. Pues lejos de corregir la conducta que es equivocada, le impone el miedo a realizar otras actividades por temor al fracaso y desvaloriza la imagen que tiene de sí mismo.

 

Darle verdadera importancia a los sentimientos y pensamientos que el niño expresa:

Muchas veces como padres, nos equivocamos al subestimar el pensamiento y los sentimientos de los niños. La preconcepción de que las ideas y percepciones infantiles de la vida son erradas es el causante de esto. Sin embrago, darle importancia a estos dos aspectos, sin importar cuan errados o incompletos sean, le brindan al niño un soporte y un modelo de conducta a seguir. Escuchar con atención lo que expresa el niño puede ser una forma muy óptima de realizar este consejo.

 

Crear reglas claras, sin confusiones, contradicciones ni elementos opresivos:

Se trata de darle al niño direcciones exactas y precisas de cómo debe comportarse. Es muy importante aquí, mantener coherencia con nuestro comportamiento como padres. Si le decimos al niño que no mienta y nosotros lo hacemos, le enviamos un mensaje confuso y ambiguo. El simplemente terminará imitándonos –o sea mintiendo-. También debemos evitar darle reglamentos demasiado minuciosos, que lo sofoquen y no le permitan crear un punto de vista crítico e independiente.

 

Conclusión:

En La autoestima en los niños: como fortalecerlo. Demostramos como la autoestima se va a formando a través de nuestra niñez y como el ambiente influye de manera muy importante en esta formación. También vimos cómo podemos hacer para fortalecer la autoestima en nuestros hijos. Al final todo se trata de ser muy asertivos y comprensivos con nuestros hijos. Quererlos como debe de ser, pues gracias a este cariño que les expresamos, ellos aprenden a quererse y respetarse a sí mismo, lo cual es la base de la alta autoestima. En micompanero.com estamos para escucharte y ayudarte a la luz de la psicología.


 

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