Problemas de pareja: ¿A quién acudir?

Todos los matrimonios, tienen sus momentos difíciles y es normal que entre ellos surja demasiada  tensión, producto de muchos factores estresantes de la vida cotidiana o de la rutina. Las parejas suelen disgustarse, discuten, hasta en ocasiones se distancian; deciden separarse para darse tiempo de arreglar su relación. En cambio, otros definitivamente ponen fin a su unión. Cuando los problemas se perpetuán, a tal punto de que ninguno de los dos se comprenden, es necesario buscar la orientación profesional en el menor tiempo posible. En Problemas de pareja: ¿A quién acudir?, veremos cuáles son los conflictos más comunes entre las parejas y a quienes ellas puede acudir, para evitar que los daños físicos y emocionales más severos.

En muchos de los casos, existen parejas que suelen manejar bien los conflictos, esto es debido a que utilizan un conjunto de habilidades, que hacen que  la relación de pareja sea  más estable. Una de estas técnicas, es la satisfacción compartida, el amor y el apoyo mutuo, las gratificaciones, la buena comunicación, la comprensión, el respeto y la atención. Estas herramientas hacen fortalecer el compromiso y la intimidad, manteniendo así la armonía, tanto en su relación, como en el hogar.

 

Algunos tipos de crisis que pueden afectar a las parejas son:

1-En todas las familias surgen crisis provocadas por los desgastes normales en la relación; por el simple hecho de vivir juntos, se van creando pequeños roces y desavenencias. Esto es normal, pero si no se toma el cuidado debido, puede ser una piedra muy grande en el zapato.

2-La infidelidad, es una crisis demasiado alarmante que puede ocasionar muchas veces la ruptura del compromiso. Esto último se puede dar, primordialmente, por la falta de confianza que genera dicha infidelidad.

3-La intromisión de la familia en la relación. Debido a la actuación inoportuna de algún miembro de la familia o la familia en general, se provocan tensiones, malos entendidos, etc., desarrollando de esta manera una serie de conflictos y daños psicológicos.

4-Dedicación de forma desmedida a la vida profesional y abandono del hogar. Esto se da más en los hombres que en las mujeres, aunque en los últimos tiempos este último grupo ha empezado a repuntar en cuanto al abandono del hogar por el trabajo. Cuando le dedican más tiempo a su trabajo que a la familia, es usualmente porque las prioridades están cambiadas. O porque es más fácil, expresar cariño desde la suplencia de las necesidades materiales, que de hecho hacerlo estando para la familia, dando la suplencia de las necesidades emocionales. No se puede descartar la adicción al trabajo.

5-Enfermedad mental: depresión, ansiedad, esquizofrenia, capacidades diferentes, etc., de uno de los miembros de la pareja o de la familia. Cuando existe este tipo de problemas, suelen crearse muchos conflictos, haciendo muy difícil la convivencia entre ambos.

6-La monotonía es otra causa. Suele presentarse con aburrimientos, cansancio, agotamientos y apatía, provocado muchas veces por la rutina.

 

Todas estas situaciones de crisis, son generadoras de problemas que llegan a poner en peligro la relación. Y si no se toman las medidas pertinentes, con el pasar del tiempo  la relación puede colapsar.

En los tiempos de hoy, tanto las parejas, como los núcleos familiares, están asistiendo a grupos terapéuticos, no necesariamente por un problema especifico, sino porque han sido conocedores de los grandes beneficios que se han obtenido al hacerlo y hoy en día lo están implementando, dado que lo ven como un medio optimo, para prevenir en el futuro, situaciones incomodas o desastrosas.

En el momento que se presenten dificultades en los conyugues, no necesariamente tienen que correr a buscar a un especialistas en relaciones de pareja; ellos mismos pueden solucionar sus diferencias a través del diálogo.

Las personas más indicadas para dar consejería a los matrimonios y/o conyugues son:
Pastores y sacerdotes.

Los pastores y sacerdotes, son ministros de iglesia; ya sea ésta católica, protestante, judía o de cualquier otra religión, ellos se orientan basándose sobre todo en aspectos bíblicos y doctrinales religiosos.

psicólogos-consejero o psicoterapeuta.

En general ellos están capacitados para ayudar a enfocar los problemas entre las parejas y dar soluciones con objetividad e imparcialidad.

Los psicólogos, son especialistas que se apoyan a través de técnicas terapéuticas como: los cambios de roles; su nombre se debe a que las actividades y responsabilidades de la mujer, la retoma el esposo como si fueran de él y viceversa; manteniendo siempre la responsabilidad compartida, lo cual significa, que debe haber equidad en la responsabilidad entre ambos.

Otra técnica en que se basa el psicólogo, son los test, las asignaciones de tareas, entre otros. Todas estas herramientas, son lo más apropiado para que la pareja comience a reflexionar, sobre la importancia de establecer un acuerdo de estabilidad emocional, en relación a sus conflictos. Cuando la pareja reflexiona, a través de la intervención de un tercero-psicólogo, etc., podrá valorar, de manera más objetiva, la importancia de mantener la unión o disolverla.  Así mismo, podrá guiar a la pareja, para que conozcan cuáles son sus dificultades y cómo podrán afrontarlas.

El objetivo de la terapia es el de ayudar a crear un bienestar emocional, ya sea por medio de la reconciliación, compresión, comunicación o acuerdos de paz. El psicólogo debe tomar en cuenta, la importancia que tiene la familia para la búsqueda de soluciones.

Ventajas de acudir a la ayuda terapéuticas

•Es en la terapia donde se descubren las diferentes áreas de conflictos; como  las conductas, los pensamientos y las emociones envueltas.

•Se selecciona el tratamiento más indicado para iniciar la terapia y el proceso de resolución de conflictos: esto se logra mediante técnicas específicas.

•Mediante los objetivos establecidos en la atención terapéutica, se determinan estrategias o habilidades como lo son: intercambio de conductas positivas, entrenamiento en la habilidad de comunicación y resolución de problemas.

•Se reconocen y solucionan los síntomas de distanciamientos y lejanía en la pareja; además que se buscan soluciones prácticas y duraderas que consoliden lazos fuertes y perdurables en el tiempo. Se promueve el diálogo y la unión entre la pareja.

 

También se darán algunos consejos sobre cómo manejar los conflictos. Como por ejemplo:
1.- Como abordar los problemas:

•Las parejas, a la hora de enfrentar un problema, hablan de muchos asuntos a la misma vez, divagando y no dando solución a ninguno. Por lo tanto, la mejor manera es abordar un problema a la vez, siendo disciplinados.

•Tal vez antes, sea necesario delimitar bien el problema. Si no se sabe exactamente qué es lo que se va a atacar, no se hará de manera correcta.

•Los problemas deben tratarse en lugares donde haya privacidad y sea tranquilo.

•Después que se haya llegado a un acuerdo entre las parejas, estas deberán de hacer un resumen sobre dichos acuerdos. Esto es bueno hacerlo, ya que eliminará malos entendidos.

•Que haya un cambio de actitud, que haya sensatez, es importante. Que ambos conyugues sean tolerantes y positivos cuando presenten algún reclamo, es imprescindible.

 

2.- Cómo manejar los conflictos:

•Cuando los problemas aumentan, o se vuelven complicados, no es recomendable abordarlos en ese mismo momento. Es mejor esperar un poco, mientras cada quien, analiza su punto de vista y se tranquiliza.

•Si hay problemas de comunicación, lo mejor en este caso, sería utilizar la técnica de escuchar y callar. Utilizando un reloj para medir el tiempo, brindándole el turno de hablar a la pareja, y viceversa.

•Llegar a acuerdos para reunirse una vez por semana, con el objetivo de recrearse y reencontrarse románticamente.

3.- El perdón en la pareja:

•Cuando los resentimientos o rencillas entre éstos, se hacen cada vez más frecuentes, la relación se vuelve caótica. Por lo que ambos tendrán que aprender a perdonarse y a tolerarse. Sólo de esa manera podrán lograr recuperar el equilibrio y la paz interior.

•Ambos en este caso tienen que ceder, mostrando un perdón generoso y desinteresado.

 

CONCLUSIÓN

Los conflictos son esperables en la relación de pareja. Si todos las parejas, en conflictos graves, buscarán ayuda de un terapeuta, psicólogo o ministros religiosos, existirían menos divorcios, disoluciones de parejas, familias o hijos menos desprotegidos. Darse una oportunidad de seguir en la relación, en vez de buscar la salida que parece más fácil, puede ser, a largo plazo, la mejor decisión.

“Cuando aun existe amor en la pareja, amor a la familia o que aún exista por lo menos una chispita de amor; hay esperanzas de salvar  la relación; la mayoría de las parejas se sumergen en sí mismas y no son capaces de solucionar los conflictos que le aquejan, pensando que sólo en la disolución o de vivir continuamente en desavenencia, creando un ambiente hostil e inestable, es la única forma de vivir, tanto entre ellos como en los hijos, por lo que es saludable buscar la ayuda de un psicólogo”.

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