Problemas en pareja: Su repercusión en los hijos

En problemas de pareja: Su repercusión en los hijos, veremos cómo los problemas de pareja pueden afectar seriamente a los hijos, hasta el punto de crear trastornos como: Enuresis, problemas de aprendizaje, agresividad, baja autoestima, autismo, déficit de atención con hiperactividad, depresión y culpabilidad.

Es indiscutible que entre un hombre y una mujer, existe una atracción natural para vivir en pareja. Para poder crecer juntos en AMOR, deben construir una relación y bases que serán factores determinantes para resolver sus problemas y diferencias. Alimentar la comunicación, ejercer la reconciliación y aprender a aceptarse mutuamente, son requisitos indispensables para vivir en armonía. Sin embargo, es una gran verdad que cuando la pareja  ya constituida descuida o daña su mutuo amor, sin lograr una forma permanente para alcanzar la reconciliación, se inicia, gradualmente, una desintegración y, de esta forma, se irá deteriorando la armonía y la satisfacción que, una vez, esa relación fue capaz de producir.

El buen funcionamiento en la relación de pareja, es fundamental para el desarrollo de los hijos. El niño se encuentra sumergido en un sistema familiar, donde le transmiten sentimientos, emociones, valores,  costumbres y calidad de vida satisfactoria. Desde tiempos antiguos la familia ha sido, y seguirá siendo, la base de nuestras sociedades. Es allí donde  se crece y se desarrollan, los elementos principales que, como personas, nos ayudarán a desenvolvernos en la vida.

Vivimos en un mundo convulsionado, donde las parejas sufren las consecuencias del deterioro de los valores morales, el materialismo, las crisis económicas y los desafíos que a diario nos obligan a luchar para seguir viviendo.

Los miembros de una familia se influyen y moldean mutuamente, por medio de la interacción diaria. La vida familiar refuerza las ideas, actitudes, valores y conducta de cada miembro. Esto sucede de manera agradable, cuando estamos satisfechos y podemos realizarnos, en un ambiente de confianza y armonía. El matrimonio es la unidad de la familia, forma parte del contexto sociocultural que influye directa e indirectamente en la crianza de los hijos.

Cuando se suscitan problemas en la pareja, estos repercuten de manera negativa en los hijos, originándose una serie de problemas psicológicos, que afectan su desarrollo integral. En muchas ocasiones, estas repercusiones llegan a degenerar en trastornos como:

 

Enuresis

Emisión repetida de orina durante el día o la noche en la cama o en los vestidos. En la mayoría de los casos, este hecho suele ser involuntario, a pesar de que puede ser causado, inconscientemente, por situaciones que el niño percibe como peligrosas o dolorosas, pero en ocasiones puede ser consciente e intencionado. Habitualmente, esta produce malestar significativo y deterioro social y académico.

Problemas de aprendizaje

El aprendizaje, es el cambio permanente del comportamiento humano, provocado por la experiencia. Cuando el niño presenta problemas de aprendizaje podemos observar: poca coordinación motora, autoimagen deteriorada, el proceso de aprendizaje se torna más lento, en comparación con sus pares, aparecen trastornos en el lenguaje y, todo esto, degenera en una baja autoestima.

Baja autoestima

Provoca mayor vulnerabilidad en la personalidad. Los niños experimentan poco o nada de interés en las actividades cotidianas.

Agresividad

Es manifestada en cualquier comportamiento físico o verbal, destinado a dañar o destruir el entorno o, inclusive, seres vivos. Se manifiesta en la conducta hostil y repercute en todas las áreas de aprendizaje.

Déficit de atención con hiperactividad

El niño presenta dificultad para prestar atención en las tareas escolares, así como en la conversación. Las tareas o actividades resultan  particularmente afectadas, cuando exigen un esfuerzo mental. El trastorno se asocia a problemas de hiperactividad-impulsividad como, el movimiento continuo que impide a los niños permanecer sentados mucho tiempo. Es un trastorno que puede provocar deterioro en el funcionamiento social, familiar y académico. Aunque este trastorno ha sido relacionado con problemas meramente biológicos, también ha sido vinculado a problemas emocionales propios de una pobre relación y dinámica familiar.

Depresión

Caracterizado por una alteración significativa del estado de ánimo, compuesta de tristeza y ansiedad, asociada con síntomas  físicos -cansancio, pérdida del apetito, insomnio-.  Estos síntomas provocan deterioro social, laboral, o de otras áreas de la actividad del individuo.

Culpabilidad

Los hijos piensan que los problemas de sus padres o su separación, esta intrínsecamente relacionada al actuar de ellos, al no portarse bien o tener malas calificaciones, experimentando culpabilidad.

El divorcio, aunque aparenta una salida rápida, no es la mejor solución a los problemas en la pareja. Muchas veces esta separación trae nuevas crisis, de igual o peor magnitud. Sin embargo, cuando el divorcio es un hecho, es el momento de emprender de la mejor manera  el camino que queda por delante.

Mas que un simple acto legal o de nulidad, el divorcio pone fin a una relación, que una vez fue motivo de felicidad. Se da una ambivalencia, donde por un lado, existe el alivio de concluir una relación que creaba amargura, y, por el otro, se sufre de tristeza, ira, soledad y hasta un profundo sentimiento de culpa, por no haber hecho funcionar lo que una vez fue una relación armoniosa y maravillosa.

El divorcio es una crisis. Toda crisis necesita ser vista como una situación que requiere  solución.

La presencia de los hijos, contribuye a la dificultad de adaptación, especialmente, cuando aumenta la carga económica sobre uno de los cónyuges y estos son obligados a mantener el contacto, creando una carga emocional para ambos.

La adaptación posterior se va a tornar complicada, debido a la inseguridad creada, sobre todo, cuando se sienta vulnerable, debido a las continuas peleas por su custodia. El hijo se ve obligado a elegir entre uno de sus progenitores, algo que es ciertamente traumático. Los cambios drásticos de rutina (escuela, amigos, vivienda), se convierten en fuentes de estrés, que actúan negativamente en el ajuste a esta nueva situación.

La actitud de los hijos se vuelve irrespetuosa, exigente y deprimida para con los padres, volviéndose una relación celosa e intolerante, ante el desarrollo de nuevas relaciones por parte de ellos. Por supuesto no todos los casos son iguales. Los hijos pueden experimentar mejor desarrollo emocional, una vez que sus padres se han separado, si tenía que soportar las constantes disputas, agresiones entre ellos, en un ambiente altamente hostil. El ambiente de paz y sin agresiones, la cual puede  experimentar, después de la separación, va a eliminar los daños.

 

Es importante como padre explicarle al hijo, que está bien que comparta el tiempo con el otro progenitor.

Al separarse los padres, los hijos suelen experimentar conflictos de lealtad cuando están con uno de los padres; en todo caso  porque se sienten culpables por no estar con el otro.

Todas las situaciones que provocan problemas en la pareja repercuten de forma no satisfactoria en la conducta de los hijo; así pues, logrando un desequilibrio emocional que afecta su integridad de por vida.

Los padres constituyen el modelo de comportamiento más importante a seguir para los hijos; Así pues, una buena relación con la ex pareja, puede reducir las repercusiones negativas en la desintegración familiar.

 

¿Qué pueden hacer los padres para que los problemas en la pareja, no tengan repercusiones negativas en los hijos?

1-Los hijos necesitan que se les hable con la verdad.

2-Necesitan que se les explique lo que está sucediendo, con paciencia, de manera adecuada y comprensible para su edad.

3-Debemos estar claro que los problemas que se den en la pareja, no pueden ser achacadas a los hijos. Se debe de evitar cualquier conducta de reproche hacia ellos y entender que estos problemas son de adultos.

4-Es importante escucharles sobre sus sentimientos. Los hijos necesitan saber que sus padres lo escuchan y que lo seguirán queriendo.

5-Los padres deben explicar a los hijos, que los problemas no tienen que ver con ellos.

6-Los padres deben buscar un espacio, en donde los hijos no estén expuestos a las discusiones. Esto importante porque  las discusiones tal vez pueden ser agresivas.

7-También es prudente no criticar al otro padre, delante del hijo. El sabe que forma parte de los dos y, la negatividad que se transmita, será proyectada en su conducta.

CONCLUSIÓN

Cabe destacar que los niños tienen una asombrosa capacidad de detectar los problemas, puesto que la observación es su forma de aprender. Por esto se debe  mantener una comunicación abierta con ellos siempre. El dolor que sufren como causa  de la  desintegración familiar puede dejar una huella imborrable en su vida.

No es fácil admitir que los problemas en la pareja, pues conlleva la aceptación de un fracaso. Pero no hay crecimiento, si no se aprende  a sufrir y comprender la importancia  de reconocer los errores y equivocaciones, a fin de no afectar la integridad de los hijos. Sin embargo, la separación no es la única opción. Si tú estás atravesando por situaciones difíciles con tu pareja, busca ayuda antes de que sea demasiado tarde.

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