Terapia de pareja: Quien, cuando, como y donde

 Las relaciones de parejas, algo mas complicado de lo que crees.

La relación de pareja es muy importante para la sociedad, y es aun más importante para las personas que forman parte de esta relación. El ser humano pasa su vida buscando a ese otro ser que le acompañe en su peregrinar por esta vida. Sin embargo, si hallar a ese alguien no es sencillo, mucho menos lo es mantener la relación. Y es que la relación de pareja es muy compleja. Y sobretodo que es vulnerable a un sinnúmero de problemas que enumeraremos a continuación. Ante estos problemas y ante la posibilidad de una ruptura en la relación, las parejas vuelcan sus esperanzas en la búsqueda de ayuda externa, algunas veces hasta profesional. En Terapia de pareja: Quien, cuando, como y donde, hablaremos un poco acerca de quién es la persona ideal para dar este tipo de ayuda, cuando buscarla, como se puede dar la terapia y donde encontrarla.

 

La base de una gran familia es una gran pareja.

Si la base de la sociedad es la familia, entonces la base de la familia es la pareja. Esta es una inducción muy simple, pero también muy poderosa para entender a nuestras sociedades, tanto en sus carencias como en sus virtudes. Pero la pareja es una institución muy compleja, aun más que la familia en sí. Ciertamente, la relación de pareja no tiene la misma dinámica que la relación entre padres e hijos o la relación entre hermanos. El hecho es que, si bien la pareja es parte de la estructura de la familia, muchas veces no se perpetúa a través del tiempo, como si lo hace la relación filial o la relación parental. Nuestros hermanos nunca dejaran de ser nuestros hermanos, nuestros padres nunca podrán dejar de ser nuestros padres, pero nuestra pareja puede que mañana ya no lo sea.

 

Razones por las que se deja ser pareja.

Las razones por las cuales la pareja deja de ser pareja, son variadas, y van desde problemas graves como:

1) La aparición de trastornos en un miembro como:

A) Los de tipo psicóticos.

B) Esquizofrenia

C) Trastornos del estado de ánimo como la depresión.

D) La manía.

E) El siempre cambiante trastorno bipolar.

F) La agorafobia

G) El trastorno de ansiedad generalizado.

2) Problemas de adicción

3) Problemas sexuales

4) problemas de violencia intrafamiliar.

 

Así como también problemas que no tienen que ver con patologías psicológicas, pero que son igual de importantes:

A) Los problemas de comunicación.

 

B) Incompatibilidad de personalidades.

 

C) Empatía y comprensión.

 

D) Infidelidad, entre otros.

 

Toda esta larga lista y su presencia en la relación pueden crear una ruptura en la misma.

 

Por supuesto antes de que esta ruptura se dé, muchas parejas buscan consejos que les ayuden a mantenerse en la relación, ya sea dentro de su familia, con sus amigos o, a veces, se deciden por buscar algún tipo de ayuda profesional. Entonces, la Terapia de pareja, quién debe realizarla, cuando hacerla, cómo y dónde?

 

¿Qué es una terapia de pareja?

Antes de entrar de lleno a las respuestas a estas preguntas, el matrimonio debe entender que es una terapia de pareja.

La terapia de pareja:

Es una modalidad de terapia psicológica, que busca tratar los problemas que se dan en ésta, que puede presentarse por parte de uno solo de los miembros o en ambos. La finalidad de la terapia de pareja, es la de restaurar el estado de equilibrio y armonía que ha existido en algún punto entre la pareja y que ha sido roto por algún factor, que debe ser localizado.

 

Una vez entendido este concepto, es momento de entrar de lleno con el resto de preguntas:

 

QUIÉN:

La terapia de pareja, al igual que la relación misma, es compleja. Para poder llevarla a cabo se necesita alguien que entiende a la perfección como funciona una relación, cual es su dinámica y lo más importante, que sepa cómo mantenerse imparcial. La gran diferencia entre buscar la ayuda de un profesional y la ayuda con un amigo o familiar, radica justamente en esta última.

 

Un amigo o un familiar, indudablemente, tomarán un partido, volviendo su punto de vista y consejo en algo muy poco objetivo. Esto no sucederá con la ayuda profesional.

 

El terapeuta no es un juez, pero tampoco tomará partido. Será, en cualquier caso, y como mínimo, un punto de vista de un tercero imparcial, sin juicio de valor y que le brindará a la pareja, el panorama real y sin distorsiones causadas por la emocionalidad.

 

Aparte, la ayuda profesional brinda muchas herramientas y técnicas útiles, que pueden servirle a la pareja para reavivar el amor, el equilibrio y la armonía que tenían antes y que tan desesperadamente intentan volver a encontrar.

 

CUÁNDO:

Esta es una pregunta que sólo se podrá responder con exactitud, la pareja misma. Nadie más que ellos saben el nivel de sufrimiento y de separación que poseen. Sin embargo, a grandes rasgos, la pareja debería de buscar ayuda profesional en el mismo instante en que han dejado de ser felices o sentirse conformes en la relación.

 

Este instante o punto de inflexión, donde la pareja ha dejado de poseer el equilibrio y la armonía que antes poseían, puede ser causada por muchas cosas, entre ellas, la lista de problemas que hemos mencionado en los párrafos anteriores.

 

Es importante recalcar que, el momento en que la pareja se dé cuenta de cuándo es que deben de ir donde un terapeuta, es vital. En toda terapia, la participación activa del paciente es de ineludible cumplimiento, si lo que se quiere es obtener resultados positivos. En el caso de la terapia de pareja, esto no es distinto, pero se vuelve más complejo, puesto que el paciente en este caso, es una relación, y una relación está compuesta por dos individuos. Si uno de los individuos no se compromete de lleno a la participación activa en la terapia, los resultados no se verán; simplemente no se alcanzarán, y el equilibrio nunca será restaurado.

 

Esta falta de compromiso es frecuente, cuando la pareja busca la ayuda hasta que han llegado a un punto sin retorno, donde la relación se encuentra en tal situación de desequilibrio, que simplemente lo que el terapeuta puede hacer servirá para muy poco y simplemente alargará la agonía.

 

Es por esto, que si alguien te pregunta ¿Cuándo debo ir a una terapia de pareja? La respuesta sería: ahora mismo, que aún no es demasiado tarde.

 

COMO:

Esta es una pregunta un tanto más compleja, primordialmente por que la pareja no está en obligación de saber los asuntos teóricos de la psicología. Pero algo está claro, no todas los tipos de terapias existentes servirán para todas las parejas que buscan la ayuda profesional, además de que se ha demostrado que para ciertos tipos de problemas maritales, existen técnicas que funcionan mejor que otras.

 

Por estas razones, nos disponemos a explicar, a grandes rasgos, cuales son los tipos de corrientes terapéuticas que pueden regir la terapia de pareja.

 

Terapia psicoanalítica:

Esta terapia se centra, en los conflictos de la niñez que no han sido resueltos con las figuras paternas. Asi como las conductas, producto de estos conflictos, que forman parte actualmente en los problemas de la relación. Otros temas importantes que se tratan en esta terapia son: los procesos de separación e individualización en las interacciones de padre/madre-hijo, los procesos de introyección, entendiendo este concepto como el proceso de hacer propios las conductas y características de lo que nos rodea, que incluyen la introyección de los objetos de afecto, la cual nos da una base para entender la forma en que la persona expresa y recibe afecto actualmente.

 

Terapia conductista:

Se enfoca en la influencia que el ambiente tiene, en crear y mantener las conductas en la relación. Recordemos que para los conductistas, lo más importante es la conducta observable y uno de sus preceptos más importante es que, aquellas respuestas que son recompensadas, tiende a repetirse. A la luz de esto, la meta principal de esta terapia es la de incrementar los intercambios conductuales positivos, por medio del refuerzo, y disminuir la frecuencia de interacciones conductuales negativas y de castigo, que se den dentro de la pareja.

 

Terapia Cognitiva:

Recordemos que para los cognitivistas, la forma en cómo percibimos el ambiente y como procesamos esa información, es el origen de nuestras conductas. En estos dos procesos pueden existir deformaciones. Bajo esta concepción, la terapia cognitiva intenta educar y concientizar a la pareja en estos procesos de percepción, procesamiento de información y, de esta manera, aprender a manejar las distorsiones en ambos procesos. Para lograr esto, el terapeuta cognitivo, debe localizar las formas inadecuadas de procesar la información que tiene la pareja, así como las formas negativas de afrontamiento que tienen. También debe de encontrar, aquellos pensamientos negativos que llevan a conductas negativas y que causan los problemas en la pareja.

 

Terapia focalizada en las emociones:

Aquí se asiste a la pareja a reconocer, evaluar y expresar, emociones que están relacionadas al problema. La mayoría de los problemas de pareja, de acuerdo a este punto de vista, se deben a la falta de expresión y reconocimiento de las necesidades afectivas. La focalización de esta terapia, es la disfuncionalidad creada por la represión de emociones que crea las interacciones negativas en la pareja.

 

Terapia estructural estratégica:

La idea principal de esta terapia, es la de retar las actuales percepciones negativas y presentar a través de técnicas, como el juego de roles, posibilidades y conductas alternativas, a distintos problemas presentes en la pareja. Desde este punto de vista, los problemas de pareja se presentan, primordialmente, al mostrar dificultades en el afrontamiento, en los distintos cambios que se presentan en la vida, ya sean éstos ambientales o personales.

 

Cosas que no deben nunca en las terapias.

Sin importar cual sea el estilo de terapia que se siga, hay un par de cosas que no deben de cambiarse, si es que se quiere lograr resultados positivos:

 

1) La autenticidad de los datos:

Honestidad al momento de dar los datos es primordial. Sobretodo por que estos datos le darán al terapeuta, la correcta visión del panorama de la relación. Una vez hecho esto, el tomará la mejor decisión de que técnicas utilizar. Si este relato esta deformado con mentiras, para “agradar” al terapeuta, los resultados positivos no están garantizados.

 

2) La asistencia y puntualidad:

En la terapia es importante, no solo para la terapia de pareja, sino para cualquiera de las modalidades de terapia. Como ya mencionamos, en párrafos anteriores, es de vital importancia que ambas partes se comprometan a la terapia, así como al cambio que se busca, para retomar el equilibrio y armonía.

 

DONDE:

La terapia se puede dar en un ambiente tranquilo y reservado. Preferiblemente donde la privacidad sea posible y donde la pareja se pueda expresar sin restricciones. Esto se puede realizar en :

 

1) El consultorio de cualquier terapeuta, ya sea que se encuentre en un hospital o centro especializado en salud mental de su sistema de salud.

 

2) En un consultorio privado.

 

3) O a través de la siempre segura y confiable consultoría por internet.

 

CONCLUSIÓN.

Al final la respuesta de la pregunta Terapia de pareja : quien, como, cuando y donde? Reside en cada pareja. Está en las manos de cada pareja, el tomar las acciones necesarias para salvar su relación. No dude en buscar la ayuda de un profesional, le puede traer muchos beneficios a nivel emocional, social y económico. 

 

 


 

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