Tratamiento de pareja: Disfunciones sexuales (Parte II)

Trastorno por aversión al sexo:

Este es un caso grave en el cual el individuo aborrece el acto sexual, le produce repulsión, y por tanto, busca cualquier forma posible para evitar dicho acto. Por supuesto es de esperarse que esto afecte negativamente sus relaciones interpersonales. En muchos casos la aversión se produce a algún estimulo especifico del acto sexual -secreciones genitales, penetración-; en algunos casos extremos, a la persona le produce repulsión todo tipo de estímulos que sugiera o conlleve al acto sexual, inclusive en sus expresiones más simples como el beso o contactos físicos superficiales.

 

Sus reacciones, al encontrarse con dichos estímulos puede variar de persona a persona, pero en general, se pueden presentar:

 

Reacciones que denoten:

 

1) Miedo.

 

2) Crisis de angustia.

 

3) Terror extremo.

 

4) Desmayos.

 

5) Nauseas.

 

6) Palpitaciones.

 

7) Mareos.

 

8) Dificultades para respirar.

 

Estrategias para evitar el acto sexual.

La aparición de estas reacciones solos se pueden explicar y suceden, cuando la persona está frente al estimulo sexual. Debido a esto, las personas que poseen este trastorno, con el fin de evitar el acto sexual o a los compañeros sexuales utilizan estrategias de distinto tipo, como por ejemplo:

1) Acostándose pronto.

 

2) Viajando.

 

3) Descuidando el aspecto externo.

 

4) Tomando sustancias.

 

5) Volcándose excesivamente en actividades familiares, sociales y laborales.

 

Es normal, debido principalmente al tipo de educación que se ha recibido, que algunas personas sientan algún tipo de aversión ante el acto sexual, específicamente por las secreciones genitales; pero en este caso, debe entenderse que en las personas que padecen este trastorno, la aversión es absolutamente excesiva y desproporcionada a la que podría sentir una persona que no posee dicho trastorno, pero ha tenido alguna aversión ocasional.

 

Las causas de este trastorno pueden ser variables, la más común es que sea una respuesta a algún trauma que haya sucedido en el pasado y que no ha sido resuelto o tratado.

 

Trastorno de la excitación sexual en las mujeres. 

En el caso de la mujer, hemos explicado anteriormente que, la fase de excitación implica la vasocongestión generalizada de la pelvis -venas y arterias se encogen, evitando que la sangre circule libremente, dejándola en el área de la pelvis-, la lubricación y expansión de la vagina -secreción de líquidos y aumento de espacio, que facilitan la penetración-, y la tumefacción de los genitales externos -rigidez o dureza de los labios mayores y clítoris-.

 

Por ende el trastorno de la excitación consiste en:

La falta de o mal funcionamiento de estos procesos anteriormente explicados, siendo la falta de lubricación y expansión de la vagina, el signo más visible y representativo de este trastorno.

 

Por supuesto, esto crea malestar en la mujer, puesto que sin la lubricación adecuada y la expansión en la vagina, la penetración puede resultar terriblemente dolorosa. En cuanto a  esto último, recordamos que este trastorno no debe ser confundido con la Dispareunia, la cual produce un acto sexual doloroso aun con el uso de lubricantes artificiales.

 

Trastornos de orgasmos. 

La característica principal de este trastorno, es la ausencia o retraso persistente del orgasmo, después de una fase de excitación sexual normal. En cuanto a lo normal, hay que tener muy en cuenta, que los estímulos sexuales que producen la excitación varían de una persona a otra, por lo que se debe tener en mente estas diferencias y personalizar el diagnostico. Una buena entrevista y un buen autoconocimiento por parte de la persona resolverán este problema.

 

Es claro que, para los sujetos que poseen este trastorno, el acto sexual no se completa, subjetiva ni objetivamente; Esto puede traer problemas e inconformidades en la vida de pareja. Este trastorno se puede presentar tanto en hombres como en mujeres.

 

Corrigiendo este trastorno.

Como hemos visto hay una gran variedad de trastornos y disfunciones en el área sexual. Estos problemas pueden socavar la relación armoniosa de una pareja y, por consecuencia, se unen a estos trastornos, sentimientos de fracaso, depresiones, en fin, una variedad de malestares psicológicos acompañantes de los trastornos sexuales, que pueden llevar al individuo, a una existencia miserable. Ante esto cabe la pregunta, ¿qué puedo hacer ante la aparición de los trastornos y disfunciones sexuales?

Primero, hay que mentalizar a la persona:

Primeramente, hay que mentalizar a la persona que padece estos trastornos. La mayoría de ellos tienen solución, tanto farmacológica como psicológicamente. Existen muchas terapias comprobadas científicamente, que son efectivas en los casos de disfunciones sexuales y trastornos. Por lo que buscando la ayuda profesional psicológica, las personas con estas enfermedades pueden salir de ellas y lograr disfrutar plenamente de su vida sexual. Por supuesto que cada corriente terapéutica tiene sus modalidades de tratamiento para este tipo de trastorno. Y estas son más efectivas en unas personas que en otras. Pero lo importante es que existen estos métodos.

 

La terapia modifica la conducta sexual.

Debemos entender que toda terapia sexual, sin importar la corriente terapéutica, busca un objetivo simple; Modificar aquellas respuestas sexuales que son inadecuadas y que causan al individuo malestar físico y psicológico. Cuando hablamos de inadecuadas, se refiere a respuestas que no se esperan para el estimulo que se está presentando, que es el caso de los trastornos antes mencionados.

 

Por ejemplo:

Ante la estimulación del clítoris, se espera que exista una fase de excitación, que incluya la lubricación de la vagina. Si esto no sucede, podemos decir que hay una respuesta inadecuada o no esperable ante el estimulo que se ha aplicado. Ante el inicio de la penetración y la consecución de los movimientos de copulación durante un periodo de tiempo considerable, se espera que se dé la expulsión de semen por parte del pene. Si esto no sucede estamos ante una respuesta inadecuada o no esperable al estimulo que se ha aplicado.

 

La terapia Masters y Johnson.

Una de estas terapias que ha logrado obtener un amplio radio de efectividad en las distintas disfunciones sexuales, es la terapia ideada por la pareja de investigadores, y matrimonio, Masters y Johnson. La importancia de estos teóricos en la investigación y obtención de conocimientos en el área sexual es abismal. En el artículo anterior, hablamos de las cuatro fases del acto sexual; Dichas fases fueron descubiertas y planteadas por Masters y Johnson, en un trabajo que, para su época, fue revolucionaria y marca un punto de inflexión en la forma de estudiar y analizar el acto sexual.

Por supuesto, esta terapia es vasta y trata cada uno de los trastornos explicados anteriormente; Con esto podríamos escribir todo un libro, y esa no es la intención de este artículo. Sin embargo existen partes importantes que se repiten en cada una de las formas de tratar los distintos trastornos y que nos dan una idea amplia de lo que trata esta terapia; esto serán los que explicaremos a continuación.

 

Tecnicas de Masters y Johnson.

 

1) La suministración de conocimientos a la pareja:

Una de las técnicas que Masters y Johnson ponen en práctica en casi todos los trastornos sexuales, consiste en suministrar a la pareja conocimientos científicos sobre la respuesta sexual humana y, en discutir con ella, los contenidos de su sistema de valores sexuales: ideas, actitudes, y emociones asociados a determinados estímulos sexuales, que puedan ser obstáculos para el éxito del tratamiento y que, a su vez, pueden ser la causa primordial o base de el trastorno sexual presente.

 

Es una forma de psico-educación que permite a las personas conocer un poco más acerca de lo que es la sexualidad humana, entendiendo que, por ser la sexualidad un tema tabú, pueden existir ideas y pre-concepciones erradas que pueden estar afectando al individuo o pareja al momento del acto sexual.

 

Podría pensarse que, en estos tiempos de amplia difusión de los conocimientos, tal vez esta técnica puede ser algo redundante. Sin embargo, la realidad es que los medios de comunicación, muchas veces transmiten un mensaje errado o ampliamente distorsionado de lo que es la sexualidad, dando cabida a pre-concepciones erradas de lo que es el acto sexual y de lo que es normal, o que no lo es. Por lo tanto, lejos está esta técnica, de caer en desuso o en la inefectividad.

 

2) Enseñar a la pareja a que hablen sus problemas sexuales:

Otra técnica, intrínsecamente vinculada a la anterior, consiste en estimular a la pareja para que hablen sobre sus problemas sexuales -sus temores, vergüenzas, necesidades, etc.- y expresen libremente, sus ideas acerca de qué cambios en la conducta sexual mejorarían sus acercamientos. Esta técnica también involucra el mejoramiento en la comunicación de la pareja, en cuanto a sus necesidades y de cómo el acto sexual puede ser satisfactorio para cada uno.

 

Muchas veces se ha planteado que, es la comunicación entre la pareja lo que permite una satisfactoria vida sexual; y esto no puede ser más cierto. Sin embargo, esta idea es muchas veces olvidada, o relegada a un segundo plano. Es por esto que el terapeuta debe facilitar la optimización de esta parte pues, mejorando la comunicación, sin duda, mejorará el ámbito sexual.

 

3) La focalización sexual:

Tal vez sea la técnica maestra de toda la terapia de Masters y Johnson. Esta técnica consiste en tareas de acariciamiento de todo el cuerpo de su pareja, que realizan tanto el varón como la mujer, con prohibición de intentar el coito. Esta técnica toma en cuenta de que en el cuerpo existen muchas zonas erógenas, que están anatómicamente lejos del área genital y que, por tanto, están relegadas, por parte de la pareja al olvido sensorial.

 

También se basa en la idea que plantea que, la mayoría de los trastornos están relacionados con sensaciones de ansiedad y miedo provocados por ciertos estímulos sexuales.

 

a) El juego previo o “foreplay” sin penetración:

Logra hacer que la pareja conozca otras zonas erógenas que existen en ellos, así como, baja los niveles de ansiedad ante los estímulos sexuales, hasta el punto de “insensibilizar” al individuo a esta sensación negativa durante el acto sexual.

 

4) El reforzamiento:

Una última técnica de Masters y Johnson que explicaremos en este artículo será el reforzamiento. Esta técnica consiste en aplicar expresiones verbales o no-verbales -ademanes, sonrisas, etc.- que implican aprobación ante determinadas conductas del otro -pueden ser las buenas interacciones sexuales o verbales de la pareja-, y cuyo efecto -previsto o no previsto- es el de estimular la repetición de esas conductas.

 

La expresión de “hazle saber cuándo lo está haciendo bien”, es la idea principal de esta técnica. Esta retroalimentación -siendo que un acto de estimulación busca una respuesta, ya sea verbal o no verbal, de la pareja- es importante y si la respuesta ante la estimulación es positiva, facilitara su repetición en otro momento, haciendo más satisfactoria la vida sexual de la pareja.

 

Como ya henos dicho la terapia de Masters y Johnson es mucho más amplia y contiene muchas más técnicas que pueden ayudar de manera más específica, las distintas disfunciones que se presenten en cada pareja.

 

CONCLUSIÓN.

Te instamos a que si has leído este artículo y te encuentras identificado con algún trastorno, busques ayuda profesional psicológica. Ya sea en tu sistema de salud nacional, en el área privada o por medio de las novedosas herramientas que brinda Internet, como la consultoría psicológica virtual. Sea la que resuelvas, decídete a buscar ayuda, estos trastornos son tratables y no tienes porque vivir con ellos por el resto de tu vida. Solo un profesional sabrá que técnicas deberá utilizar, cómo y cuándo. No dudes en buscar ayuda.


 

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